sábado, 5 de noviembre de 2016

ACERCA DE UN CANDIDATO MANCHÚ

I

-          Hold on tight: You know she’s a little bit dangerous!

Redoblante. Una guitarra en Si mayor le suena encima al siguiente golpe del redoblante, el cual aparece más rápido y se une con toda una banda de instrumentos rockeros para que se inicie la canción.

Sin embargo, antes de que empiece a cantarse la primera estrofa de “Dangerous” de Roxette, Alveiro, recién despertado por la radio, la apaga desde la cama con su mano derecha, estando cómodo bocabajo.

-          Mornin’ – le dice con tranquilidad Jemima a su esposo, acostada bocarriba al lado de él en la cama -.
-          Hola hola.

Unos segundos después, Alveiro gruñe suave y lentamente contra la cama. Él pregunta:

-          ¿Cinco y cuarto?
-          Why should I care? Why should I care?

Los dos al pensar en la canción “5:15” de The Who, siendo efectivamente las 5:15am en Washington D.C., la ciudad donde viven juntos hace ya varios años, ya casi diecisiete años, se ríen, se miran, se dan un corto beso en los labios al acercarse ella a él y comienza a levantarse.

-          Voy a hacer el desayuno.
-          Eso. Rico. Voy bañándome. En un rato. ¡Como siempre!

Vuelven a reírse. Jemima se levanta y efectivamente sale del cuarto de la pareja. Alveiro puede quedarse un rato más en la cama haciendo pereza. Usualmente se levanta a las 7:15am, pero en este día pensaba que debía hacerlo más temprano para desayunar y poder hacer ejercicio (básicamente trotar, al menos) antes de ir a presenciar una interesante exposición en la Asociación de Educación Nacional de los Estados Unidos, es decir, en la NEA, por sus siglas en inglés (National Education Association), en Washington D.C.

Mientras ella prepara el desayuno, él va a bañarse rápidamente, se afeita, y al darse cuenta de que todavía está temprano, se siente bastante relajado. Desayunan y terminan a eso de faltando diez para las seis.

-          Está demasiado temprano… Eso puedo volver a la cama otro ratico más y ahí sí salgo a trotar.
-          Eso dale… ¡Como quieras!

II

-          ¡Brutos! Me cogió la tarde.
-          Calmado, mijo. Todo saldrá bien.
-          Nos vemos en la noche. Besos. Pic pic – dice mientras rápidamente le da un par de besitos en la mejilla y sale corriendo por la puerta principal de la casa.
-          ¡Noche noche!

En un santiamén, Alveiro se arregla fácilmente la ropa para salir de la casa y corre velozmente al sitio al que debe salir, la NEA. Rápidamente, ciertamente, llega a la entrada de la NEA, con la terrible sorpresa de que la NEA está cerrada en el momento.




-          ¡Ah, vaina!

Son las 7:00am, hora a la que Alveiro creía que debería estarse empezando el discurso que él quiere y desea presenciar. Pensándolo con calma, recuperando su aliento, unos segundos después recuerda que el evento al que quiere ir será a las 9:30am, hora en la que él creía que tenía una cita médica por los riñones la próxima semana, el martes, en el centro médico que queda cercano a la NEA. Confundió una cosa con la otra.

La NEA no abre sino desde las 8:30am. ¿Qué hacer entonces por todo este tiempo futuro de sobra?

¿Será que el reloj de Alveiro está atrasado? ¿Será que acaso Jemima no tiene reloj alguno y simplemente creyó que la hora era la que le iba a decir Alveiro? Éste no ve ningún reloj público en la calle cerca de la NEA, de modo que no sabe nada al respecto.

¿Será que podrá echarse una conversación con alguien en otro país, por teléfono, por la diferencia de hora? Tienen dos hijos pero no viven con ellos en el D.C., están en universidad en Pittsburgh y en Miami, y además solo han quedado de hablar entre ellos cuando están totalmente libres de clases en los fines de semana.

En ese momento, Alveiro se acuerda de la última vez que ha estado en completa familia. Eso fue cuando fueron los cuatro a cine, en enero, para ver la más reciente película de Ben Stiller, “The Secret Life of Walter Mitty” (conocida en Latinoamérica como “La Increíble Vida de Walter Mitty”), justo antes de que Mateo y Martín fueran a viajar a sus respectivas universidades.

¡Qué buena película recuerda haber visto con ellos! Qué chistoso y talentoso es Ben Stiller, qué atractiva es Kristen Wiig, particularmente en esa escena como que era en Islandia o en otro de esos lejanos países del norte de Europa en la que la actriz sale tocando una guitarra de esas que son con cuerdas de nylon y cantando “Space Oddity” de David Bowie en una especie de karaoke. ¿O en realidad no tenía nada qué ver con karaoke? Tendrá que preguntarle a Jemima cuando se vuelvan a hablar durante el día o al menos más tarde en la noche para la cena, y si ella no se acuerda aprovechará para preguntarle a sus hijos cuando vuelvan a hablar, ¡que no se le olvide..!

III

            Una vez Alveiro ha dejado de pensar en la película que vio en familia y en las demás ramas en las que se metió mentalmente, se dio cuenta de que ya eran las 9:41am, las puertas de la NEA estaban bien abiertas y llenas de gente entrando y saliendo del sitio.

-          ¡Bendito sea el Señor – exclamó el distraído Alveiro - !

A estas alturas se metió por la fila de ingresos a la NEA, ya con su corazón acelerado, su frente y brazos algo sudados por estar llegando tarde a la exposición a la que quería ir. Se metió al ascensor, subió al quinto piso y finalmente llegó al sitio de la exposición a la que se dirigía, con suerte de que la misma estaba un poco atrasada y no había comenzado todavía, aliviando al recién llegado un montón.

Justo a la entrada de la exposición hay una mujer, probablemente una estudiante universitaria, hablando sobre el expositor del momento. Mientras tanto, a la entrada del auditorio, hay un puesto donde fácilmente lo observan un par de sujetos, lo saludan pasito y le ofrecen alquilarle unos audífonos para escuchar el evento para traducirlo de inglés a español. Alveiro se sabe muy bien el inglés desde hace años, pero para practicar y no olvidar su idioma natal, pidió los audífonos y fácilmente le fueron entregados en el momento, junto con un aparato muy pequeño donde se le puede manejar el volumen al traductor, y el idioma que puede escuchar por ahí.

Respirando con más calma, Alveiro busca en dónde sentarse, y encuentra un sitio en una esquina lejos de la plataforma. El sitio donde se encuentra en el momento, casualmente, parece una sala de auditorio, como un teatro clásico para ver actuaciones o películas de cine. Se sienta entonces en la parte de las últimas, de las más lejanas del sitio principal abajo, más o menos a veinte filas de abajo a arriba en el primer nivel. Parece que hay un límite para más o menos mil espectadores en el sitio.

Se pone a mirar un poco a la gente que está sentada por ahí cerca, y nota que algunos están usando los audífonos que están alquilables a la entrada del auditorio, por lo que se los pone de una. A través de dichos audífonos le presta atención a lo siguiente:

-          …Al autor del Pulitzer® ganado por la obra “La Inercia como Motor de la Sociedad”. Sin más preámbulos, por favor, démosle bienvenida con un fuerte aplauso al profesor Nathaniel Everett Abrahams, también conocido como N.E. Abrahams.

En este momento todos los presentes se paran de sus sillas y aplauden y por ello Alveiro también lo hace, quien en serio tenía muchas ganas de ver en vivo a este intelectual hablando sobre distintos temas societarios, intelectuales, económicos y demás. Mientras todos aplauden, el expositor anunciado aparece al lado de la mujer introductora, quien le deja el sitio a su libertad para que ahora hable como le parezca.

Los espectadores observados por Alveiro están tan contentos y felices por la aparición de N.E. Abrahams que empezaron a votar confetis, papeles de fiesta y pancartas con imágenes del rostro del sujeto, con mensajes como, por ejemplo, “N.E.A. Rules!”, “What does the N.E.A. say, hey?” y otros mensajes más por el estilo, con cierta admiración exagerada por parte de la gente, como si Abrahams estuviese de candidato a la presidencia de los Estados Unidos de América, o algo así.

-          Gracias… Gracias… Sentaos, por favor. Señores, delegados, estadounidenses, mis compatriotas…

La gente, efectivamente, se sienta y se pone en silencio para por fin prestar atención. Alveiro se puso a pensar en lo raro que era que la gente presente pareciera tan aficionada al sujeto que estaba hablando en ese momento, y en el hecho de que no se le había ocurrido para nada llevar tanta euforia en su cuerpo al respecto ni papeles ni pancartas como las que vio de sorpresa hace apenas unos segundos.

Un ratico después, presta atención a los audífonos:

-          El alcohol reduce los problemas cardiovasculares… Claro, los reduce por yuxtaposición de un problema gigantesco de cirrosis, de manera tal que los problemas cardiovasculares se ven pequeños a su lado, ¿sí me entiende?
-          !!!

Alveiro se sintió tan confundido con lo que escuchó que se quitó los audífonos y trató de escuchar al expositor en su idioma original para ver si sí estaba prestando atención o si estaba imaginándose algo al respecto:

-          …This nomination for the highest office in our land. It is with a full awareness that the four years that lie ahead for this country are, in a sense, the crucial years. The years...

Y se vuelve a poner los audífonos:

-          Sobra decirlo… Entonces no lo diré. O bueno, lo diré de todas formas: El sentimiento de culpa de un buen borracho es inconmensurable. Lo anterior…

Ya parece muy claro que lo que el supuesto traductor del expositor no está traduciendo nada, en realidad. ¿Será que se trata de un sujeto que desea engañar a la gente con ideas locas? ¿Se trata de una comedia? Alveiro trata de voltear su vista de un lado al otro de su silla para encontrar al traductor, y de hecho alcanza a ver al traductor haciendo muecas y como tragándose sus propias risas para que los espectadores no noten la diferencia de lo que se dice seriamente en inglés con lo inventado por aquél.

¿O es que será que la gran mayoría de los espectadores que están en esta sala están acá obligados y no prestan atención a nada de lo que nadie está diciendo al respecto? ¿Y por qué, al mismo tiempo, había gente en el público con tanta euforia y supuesta alegría con pancartas y gritos a favor del expositor?

Y justo cuando Alveiro estaba pensando en todas estas cosas y más al respecto, escuchó un estornudo a su lado derecho, como por encima. Volteó la cabeza para observar quién fue el del estornudo, y le pareció observar un rostro masculino en una pequeña parte visual en la mitad arriba de las últimas sillas cercanas a él, y le pareció notarle la presencia de un rifle o escopeta al lado del sujeto estornudador.

Por un momento miró a sus lados y no vio a nadie más que hubiera notado el estornudo ni que estuviera distraído en nada. Vuelve a mirar arriba al estornudador y en vez de “estornudador” ya piensa más bien en “francotirador” en el sujeto, pues ahora le parece que el sujeto está moviendo el arma que tiene para ubicarlo de una mejor forma en la ventana en la que está, aparentemente en dirección hacia el principal expositor allá presente.

Con un montón de adrenalina y energía con valentía, Alveiro se paró de su puesto y se fue corriendo al sitio donde vio al francotirador. Así las cosas, tuvo que retroceder del auditorio, saliendo de allí por la puerta principal, y luego correr a su izquierda para subir por unas escaleras hacia el cuarto donde vio al francotirador.

Fácilmente, Alveiro llegó al cuarto del francotirador justo a la puerta cerrada. En segundos tuvo duda sobre cómo entrar. ¿Será que debe intentar abrir la puerta así como así? ¿Será que debe darle una patada o un fuerte golpe para abrirla?

En medio del desespero y el medio de lo que podría pasar, primero toca la puerta tres veces (toc… toc… toc!) y después de dos segundos abrió la puerta. Una vez abierta la puerta, Alveiro ve al francotirador apuntándole a él al frente a poca distancia, pues el cuarto en el que se acaban de encontrar es algo estrecho y corto. Los dos se quedan mirándose el uno al otro a sus ojos, pero el francotirador, poniendo algunos de sus dedos de la mano izquierda  encima de sus propios labios, le pide a Alveiro que se mantenga callado, y voltea a mirar hacia la ventana, especialmente al expositor principal.

         El francotirador le pide a Alveiro, todavía en silencio, con su mano derecha le pide que se le acerque a la ventana, y le hace caso en el momento, lentamente.

-          ¡Ah! Venga y cierre la puerta – le dice en voz baja el francotirador -.

Después de lo poco que se conocían, el francotirador supuso que Alveiro era latino y probablemente por eso le habló en español. Después entonces de la instrucción, en silencio, se devuelve lentamente y efectivamente cierra la puerta. Cuando vuelve a mirar al francotirador lo nota terminando de comerse una especie de pan caliente al lado de una taza de café.

-          Mi imagino que sí ha pillado lo que este tipo dice en su idioma, en inglés, y lo que dice este traductor loco, ¿cierto?
-          Sí, ¡claro! ¡Ese man está loco!
-          Psssh, ¡pacito! Estaba pensando en darle inicialmente al N.E.A., pero luego me di cuenta del traductor y ahora estoy pensando es en dar el tiro por ahí, mejor, pero no sé… ¿Tiene ahí..?
-          Sí, sí, acá está, espere…

Alveiro se pone los audífonos de nuevo:

-          Es que, claro, la paz vende por montones, ¡sin duda! Pero… ¿Quién la compra? Y además, ¿qué es tan civil sobre la guerra, de todos modos? ¿Ah? ¿Quién me puede decir? De todas formas, repito, la paciencia vendrá para quienes la esperan.

Se los quita de nuevo:

-          ¿Qué? ¡Es que realmente este señor está loco!
-          Ni idea sobre qué es lo que dice en inglés ni este supuesto traductor en español. ¿Qué quieren estos sujetos? Le confieso que estaba pensando en pegarle un tiro al tipo ese –dice el francotirador esto moviendo su cabeza señalando a N.E. Abrahams -, pero luego prestarle atención al traductor… Ahí sí que no sé. ¿Le doy a los dos? ¿Qué opina?
-          Venga… Antes que nada, ¿usted cómo se llama?
-          Tobías. ¿Usted?
-      Alveiro. Ahora le pregunto, ¿por qué quiere matar a alguien? ¿Quién es usted? ¿Se cree superior a N.E. Abrahams y al traductor?

Tobías se quedó callado. Realmente no tenía ni idea qué decir frente a ninguna de las preguntas escuchadas en el momento. Y mientras Tobías pensaba al respecto, se dio cuenta junto con Alveiro que el expositor se detuvo en su exposición por un momento y empezó a toser. Observan a la mujer que lo introdujo a la exposición volviendo al escenario para darle un vaso con agua. N.E. Abrahams toma el vaso e intenta tomar agua de ahí pero sigue tosiendo y la vota por la boca mojando a la mujer.

El expositor trata de pedirle perdón a la mujer pero no puede hablar nada por la tos, tos que además estaba comenzando a hacer que el público hablara un poco al respecto.

-          ¿Qué le pasa a---?

Antes de que terminara de plantearse la pregunta, Tobías se da cuenta de que el sujeto se agacha en el suelo y vomita fuertemente.

-          ¡Bendito –exclama Alveiro-!

Tobías, por el asco que sintió, se puso las manos en la boca y se le cayó su rifle al suelo, añadiéndose al montón de ruido que está aumentando el auditorio. Por fortuna se agacha a volver a coger el rifle, el cual no se dañó ni disparó a nadie al momento, y mirando a la ventana hacia el escenario vio que el N.E. Abrahams siguió vomitando y su cuerpo se empezó a cambiar de forma, como si los huesos se estuvieran derritiendo o simplemente volviéndose dobladores dentro de sí mismo.

Aparentemente la piel del vomitador se perdió dentro del vómito que estaba de colores rosados, blancos y naranjas, para empezar a mezclarse con un color verde fosforescente asqueroso, momento en el cual el N.E. Abrahams se estaba ya viendo como si fuera el monstruo Pegajoso de los Cazafantasmas, aunque colores distintos en el cuerpo, como marrón combinado con gris, y solo con un ojo en la mitad de la cabeza sin cuello, en vez de dos ojos.

El auditorio se llenó de terror. Todo el mundo se empezó a parar y a gritar de un lado al otro al ver al N.E. Abrahams convertido en un monstruo rugiendo en un ruido espantoso, botando pedazos barrosos y pegajosos lejos de sí mismo hacia la gente. La gente empezó a salir corriendo del auditorio, incluyendo al traductor que estaban escuchando la gran mayoría del público.

Abajo, hacia los lados del auditorio, entró a la visión de todos los presentes un elefante gris, solo, sin ningún tipo de titular o dueño cuidándolo por ahí. El N.E. Abrahams monstruoso se volteó y le lanzó más pedazos de vómito marrón al elefante y luego hacia un montón de distintas direcciones del auditorio a más o menos 4.2 teraflops de poder por doquier y se puso a gruñir y correr loco por ahí alrededor del escenario, como si se tratara de un perro rabioso.

En este momento, Tobías ya se estaba recuperando en sus nervios y por fin tomó el rifle desde la ventana en la que se encuentra para dispararle al ser monstruoso. Alveiro, de forma reaccionada y con mucha adrenalina, le pone la mano izquierda en el hombro derecho.

-          Oiga, ¡no dispare! ¿Pretende matarlo?

Tobías titubea un momento, quedándose quieto con su rifle en las manos.

-          Pues… La verdad no tengo idea sobre qué es lo correcto acá…
-          Mírelo… Parece como si estuviera en su propia destrucción…

Efectivamente, el sujeto atacante, después de algún corto lapso, ya se veía más delgado y pequeño, y en ese momento se cayó hacia atrás en el suelo plano en el auditorio, donde ya parecía estar derritiéndose por completo desde su cuerpo hacia afuera, después de haber cerrado su ojo aparentemente para siempre.

IV

Los dos sujetos fueron descubiertos a través de una visión en la ventana por parte de unos celadores y miembros del equipo de seguridad de la N.E.A., y fueron detenidos por completo esperando a que llegaran miembros de la policía y del F.B.I. para investigar sobre todo lo recién ocurrido y en especial sobre los hechos por parte de Alveiro y Tobías.

Detrás de una puerta cerrada, se encuentran los dos sentados esperando a que lleguen unos detectives particulares para que lleguen a interrogarlos. Están siendo vigilados por un policía de aspecto veterano, pero parece que no sabe nada de español.

Por minutos se sentían todos callados, en puro silencio. Pero Tobías, después del silencio, dijo lo siguiente:

-          ¿Sabe qué? La verdad es que en ese momento todo se me volvió más claro.

Alveiro volteó a mirarlo después de lo dicho, sin saber exactamente qué decir al respecto. Tobías continuó:

-          Es decir… Mejor dicho: El auditorio se llenó de luz en un momento, pero en realidad eso no significa que yo haya entendido mierda alguna sobre lo que pasó. ¿Sí me entiende?
-          Ve… Pues… - dice Alveiro mirando al policía quien efectivamente parece que no habla ni entiende nada en español – Yo tampoco entiendo ni mierda. Ni idea qué será de nosotros, pues…
-          ¿De dónde salió ese elefante? ¿Ah?
-          Ni idea. Yo supe alguna vez sobre un elefante loco en Singapur, pero de eso… Ni idea, tampoco.
-          Cierto... Cierto.

Tobías mira su reloj de la mano y mira a la puerta por la que entraron, donde parecen haber unos baños públicos.

-          He de ir al baño. O quizás debí haberle dicho “I de ir al baño,” ¿cierto? Hace tanto que no hablaba en español…

Alveiro estaba pensando sobre cómo contestarle a la pregunta, pero igual Tobías continuó hablando, esta vez hacia el policía que estaba con ellos.

-          A ver, ¿cómo es que se dice esta mondá? May I go to the bathroom, please?
-          Please wait a moment. The detectives will arrive soon. They’ll let you know. Be patient.

Mediante un par de señales con su rostro y sus manos, Tobías le da a entenderse.

-          10-4, 10-4…

Y justo ahí, justo así, se quedan los dos esperando el momento con el objetivo de ganarse la paciencia. Efectivamente.

2016

domingo, 14 de agosto de 2016

ON A VAMPIRE AND HIS THOUGHTS

I

            …Now I’m going to begin the story, without any further delays: I was born in a humble family in the late seventies, in the sixteenth century, on Vienna. When I was fifteen I met Marious, and the bastard bit my neck. I’ve met people, traveled places, and that’s about it. If you have any more questions you can meet me in the corner of Fifth and Main, by there. If yo won’t ever see me again. Laterz,

                                   Armand


            What characteristics must a tale of vampires have? What kind of question is that? Frankly, I don’t know the canons for a vampire story, but I guess it must be interesting, entertaining, wild and spooky and, in real life, they can have the characteristics they want.

            The author must read about vampire traditions, so he doesn’t have any incoherence.

            I don’t believe in vampires, it is just some story Bram Stocker made up for his work.

          I’m not really interested in vampire stories. They’re all the same and I’ve heard enough about them. I think because I haven’t heard anything new about them.


II


            Pandora read the letter, and then thought on being in the corner of Fifth and Main right away, but since it was 15:50, she decided to wait a little while until the clock would hit six o’clock.

            In those two hours and ten minutes she thought about the letter: “This guy obviously doesn’t like to write, but I’ll bet that he won’t stop talking all night.” She also went to eat something, and then to the specified place.

Arriving at the corner of the street at 18:05, she didn’t find Armand there yet. Pandora was beginning to think that she was too late for the meeting, so she was ready to go, but right then Armand appeared:

-          Pandora! Wait! I’m sorry!
-          Armand! You FINALLY ARRIVED! I have so many things to do, and you make me waste my time!
-          Hey, I said I am sorry! Besides, you should thank me because I came, ‘cause I don’t give many interviews!
-          You are an unknown. Nobody will give a shit about you, you don’t have any friends.
-          But I’m a vampire, for Christ’s sakes!
-          Don’t you use the Lord’s name in vain!
-          What is wrong with it? You’re very hyper! Did you take a lot of sugar this afternoon?
-          Yeah… Now that’s you mention it, I ate a couple of English muffins with milk… Let’s just forget about it and begin.

Suddenly she was like all blushed and ashamed, she was fighting with a fifteen years old, and Pandora was about to turn twenty seven! But Armand acted like he didn’t care…

-          Okay… So… How’s your relation with Marious?
-          He died in 1879. He was sunburned.
-          Really? Did you have anything to do with it?
-          Um… Yeah. Pretty much.
-          Why did you kill him?
-          He turned me into a vampire! I couldn’t forgive him for that, now I’m destined to be a fifteen years old for all my life.
-          What’s your favorite drink?
-          Huh? What kind of question is that?
-          K… What’s your favorite kind of music?
-          Bach and Alice Cooper.
-          Uh huh… Do you have any siblings?
-          Not anymore.
-          What’s your opinion on Kosovo?
-          I’m against NATO.
-          Do you have a girlfriend?
-          Of course not.
-          OK… Thank you very much.
-          No problem… Well, laterz, I gotta jet ‘cause I’m kind of thirsty.
-          Oh, well, have a nice dinner then.
-          You have a pretty neck, missus.
-          Why, thank you, darling!
-          It looks so white… So pure…
-          Uh huh… Um… I got to go too…
-          Not  before I get my fingers in your neck!

And they lived happily ever after.

The End?

1999