martes, 8 de mayo de 2012

ACERCA DE UNA CONVERSACIÓN TELEFÓNICA ENTRE DOS VIEJOS AMIGOS

-          ¿Aló?
-          Quihubo.
-          Oe, ¿entonces qué?
-          Todo bien, ¿usted qué? ¿Qué oye?
-          Espere le bajo a la música. ¿Qué me dijo?
-          Que qué escucha.
-          Ah. Guns N’ Roses. Appetite For Destruction.
-          Ah, puro y repugnante hair metal.
-          No, no. Guns N’ Roses no es hair metal.
-          Que sí güevón. ¿Es que no ha visto los videos? Tienen el pelo igual que todos los grupos de hair metal, entonces Guns N’ Roses ES hair metal.
-          El género no tiene tanto que ver con el pelo sino con el estilo de la música. Estos manes sobresalen del resto porque tienen un sonido más aguerrido y sensible que por ejemplo Warrant y Slaughter, que sí son bandas puramente hair metal.
-          No. Si acaso Guns N’ Roses sobresale de entre todos esos grupos es porque Axl tenía el pelo parado en el video de “Welcome To The Jungle”, más o menos como Nikki Sixx en los primeros videos de Mötley Crüe, por lo que podría catalogárseles, si acaso, dentro del subgénero del spiked hair metal. ¡Si acaso!
-          ¿Pero qué idiotez acaba de decir? Ese género no existe, se lo acaba de inventar.
-          Ay, papá. Yo sé de qué le hablo.
-          Además Guns N’ Roses es otro género distinto, ¿sí pilla? Si usted escucha con atención se dará cuenta de que ellos tienen influencias más variadas que cualquier banda de hair metal. Vea, tienen influencia de Elton John, Queen, Ramones, Rolling Stones, New York Dolls…
-          La mona, aunque se vista de seda, mona se queda.
-          ¿Entonces, según usted, qué género viene a ser Metallica? ¿Curly hair metal?
-          Hasta el álbum negro, sí. Después, de Load en adelante, pasan a ser clean neat hair cut metal rock moderno.
-          Usted sí habla mucha mierda, ¿no?
-          Ay, papá.
-          Y en ese caso, ¿qué sería Fleetwood Mac, donde hay varios miembros con distintos peinados?
-          Es que la teoría del pelo solo aplica a grupos de metal, entonces Fleetwood Mac es pop/soft rock adulto contemporáneo. Pero en gracia de discusión, si Fleetwood Mac fuera más pesadito habría que catalogarlos como curly hair metal, porque hay mayoría de pelo crespo y laca, por Stevie Nicks, Christine McVie y Lindsey Buckingham. Más o menos como Heart, ¿sí me entiende?
-          Qué man tan bobo, parce…
-          Más bobo vos que no sabés ni mierda de música, dizque escuchando Guns N’ Roses.
-          ¡Venite pa’cá a decirme eso en la cara a ver si sos capaz!
-          Me voy pa’llá a darte en la puta jeta a ver si aprendés lo que es la buena música.
-          ¿Vos y qué ejército? Si sos más débil que una puta araucana después de una faena en Ferias.
-          Más debilucho que vos nadie. Más bien callate y vete a tomar sopita que harta falta te hace.
-          Más sopita le faltó a tu madre cuando te parió, pigmeo pueril.
-          Pigmeo pueril vos, que ni barba te sale en la puta cara, imberbe, impúber, imbécil.
-          ¡Petimetre!
-          ¡Cernícalo!
-          ¡Mentecato!
-          ¡Supino ignorante!
-          Cállese.  ¿Qué va a hacer esta tarde?
-          Voy a ver “Solaris” en mi casa.
-          ¿”Solaris”? ¿Cuál es ésa?
-          Es la que está basada en la autobiografía no autorizada del Indiecito Solaris.
-          ¿Cómo así que autobiografía no autorizada del Indiecito Solaris? ¿No se supone que si es una autobiografía, el Indiecito Solaris es quien ostenta los derechos para escribir su propia historia? ¿Acaso quién es el que puede autorizar la autobiografía del Indiecito Solaris?
-          Pues no estoy seguro de si lo leí en “Vanidades” o Yahoo® Noticias, pero por ahí vi que la Guama Cardona fue quien compró los derechos de la autobiografía del Indiecito Solaris.
-          ¿Qué? ¿Cómo así? ¿Eso se puede?
-          Tan es así que así es. Y no pregunte más que no soy abogado.
-          Pero con toda la mierda que habla bien podría serlo.
-          Cállese. ¿Usted qué va a hacer esta tarde?
-          No sé parce. Parchar acá en la casa. Estuve tomando anoche.
-          ¿Y eso?
-          Pues sí. Con Bedoya, Natalia, Vergara y Azulejo.
-          Ah, bien. Yo también tomé anoche. Tomé alrededor de un petaco de cerveza.
-          Bacano. ¿Con quién?
-          Yo solo.
-          ¿¡Qué!? ¿Y no está enguayabado?
-          ¿Pues cómo, si nada más tomé jugo de naranja?
-          ¿Qué? ¿Cómo así? ¿No pues que se tomó un petaco de cerveza?
-          No. Tomé alrededor de un petaco de cerveza, que no es lo mismo.
-          ¿Y cuál es la diferencia? Si un petaco de cervezas tiene treinta cervezas, y usted dice que tomó “alrededor de un petaco”, entonces lo que me está diciendo es que se tomó más o menos treinta cervezas, veintiocho, treinta y dos, algo así.
-          Cuando digo que “Tomé alrededor de un petaco” quiero decir que tomé circundando el petaco. Anoche estuve tomando jugo de naranja mientras le daba vueltas al petaco.
-          Ah, ¡qué man tan bobo, parce!
-          Yo tengo razón, busque en el diccionario y verá.
-          No lo digo solo por eso. No solo habla bobadas todo el tiempo sino que además se comporta como un anormal. ¡Como un autista pues! ¿Por qué estaba tomando jugo de naranja “alrededor” de un petaco de cerveza, como un güevón?
-          Ahj, estoy deprimido. Llamé a esa vieja ayer por la tarde y no me contestó.
-          ¿A cuál? ¿A la Adri?
-          Sí. No hemos vuelto a hablar desde lo del otro día…
-          De qué habla.
-          Ah jueputa, a usted no le he contado…
-          ¿Qué pasó? ¡Cuente!
-          Espere y verá. ¿Sí sabe del ciclo de películas de Antonioni que están pasando en el Fundadores?
-          Sí, sí, no he podido ir a ver ninguna, qué mierda…
-          Ha estado muy bacano, he visto varias muy bacanas, pero todavía me falta ver “Zabriskie Point”, que es la que más quiero ver.
-          Ah, ¿ésa es la película que hicieron sobre el incidente de Mónica Zabriskie en la Casa Blanca?
-          Posiblemente, aunque hay dos hechos que me ponen a dudar. Primero que todo, la película es de 1970, y segundo, creo que usted quizás quiso decir Lewinski y no  Zabriskie, entonces no sé.
-          Ah, ¡qué man tan bobo parce!
-          ¡Bobo usted que se pone a hablar dizque de Mónica Zabriskie! Antes deme las gracias, lo salvé de una eventual vergüenza pública.
-          Cállese. Más bien dígame eso qué tiene que ver con lo de la Adri.
-          No, hermano… Pues imagínese que llamé a la Adri para que fuéramos a ver “El Reportero” el sábado a las 2:00pm.
-          ¿Cuál es “El Reportero”?
-          Es una con Jack Nicholson y Maria Schneider, ¿sí sabe cuál? La del “Último Tango en París”.
-          Ah, sí, ya sé quién... Yo casi nunca pienso en “El Último Tango en París”, pero cuando lo hago, siempre es en la escena de la barra de mantequilla.
-          Pues sí, ¿para qué más? Qué hijueputa hueso.
-          ¡Cállese! Es buenísima.
-          Mentira, no sé. No la veo desde que tenía quince años. La verdad no entendí ni mierda. Tendré que verla otra vez.
-          Sí, hágale.
-          Sí. ¡Oiga! Pues resulta que llamé a la Adri para que fuéramos a ver “El Reportero” el sábado a las 2:00pm.
-          Sí, ¿y qué pasó?
-          No me contestó. La llamé el sábado a las 11:00am y nada, al celular. El plan inicial era ir a verla solo, porque la última vez que fui a cine a ver algo “raro” que no es de cartelera con una vieja fue un fracaso. Imagínese que una vez fui a ver “Freaks” de Todd Browning.
-          ¿Cuál?
-          Es una película ahí. Es a blanco y negro, de los años treinta, del ’33 por ahí, entonces esa vieja se aburrió como a los veinte minutos y dijo que no se aguantaba más y que nos fuéramos. Yo quería quedarme a verla pero pues no iba a abandonar a la vieja tampoco, entonces me tocó irme y no pude ver la película. No, parce… Y con esa vieja me dejé de hablar a los pocos días. No, y esa hijueputa perra como es de difícil de conseguir …
-          Oe, ¿qué le pasa? ¡Bájele, bájele!
-          Güevón, me refería a la película, aunque esa vieja tampoco es que… ¡Bueno! El caso es que cuando voy a ir a ver películas que no están animadas, o que no sean secuelas o remakes (que es lo único que pasan en cine en este pueblo desgraciado), yo ya no llamo a nadie, voy solo. Pero ese sábado me acordé que ella me había dicho que le había gustado ver “Five Easy Pieces” y dije bueno, de pronto podría ser bacano ir a cine con ella, entonces la llamé, pero como no me contestó me olvidé de eso momentáneamente, me puse a revisar unas maricadas de la universidad y al rato me fui a ver la película.
-          ¿Y entonces?
-          Pues yo ya estaba caminando para el Fundadores cuando esa vieja me empieza a llamar al celular.
-          Sí…
-          Sí, hermano. Entonces contesté, le dije “¡Hola Adri!” y ella dijo “Hola, ¿cómo estás?”, yo le dije “Bien, gracias, ¿y tú?” y ella dijo “Bieeeeen, gracias”, usted sabe cómo es ella…
-          Sí sí sí sí, jajaja…
-          Sí. Entonces me preguntó que si yo estaba en la calle y yo le dije que sí, que estaba yendo para el Fundadores a ver “El Reportero” de Antonioni, que precisamente la había llamado para que fuéramos, y ella me preguntó que a qué hora era, y le dije que a las 2:00pm, y en ese momento era la 1:30pm.
-          Qué desparche, ¿media hora antes?
-          Sí, pero espere y verá. Yo ya estaba llegando al Fundadores y pensé que había tiempo de sobra para que ella alcanzara a llegar, ella vive en San Jorge, ahí no más. Le pregunté que si quería que la viéramos que yo la esperaba afuerita. Ella me dijo que listo, que acababa de llegar del gimnasio, que se iba a bañar y que caía en quince minutos, entonces le dije que listo y así quedamos.
-          Listo. ¿Y qué pasó después?
-          Pues hermano… Apenas colgué llegué al Fundadores y vi una fila monumental en frente, haga de cuenta como cuando estrenó “Titanic”.
-          ¿Qué? ¿Para ver una película de Antonioni?
-          Claro, ¿no ve que el ciclo es gratis? “Gratis hasta una puñalada”.
-          ¿En serio? Pero cuando cobran la entrada a mil pesos nunca va nadie, siempre son máximo diez personas, si acaso…
-          Pues ya ve que mil pesos hicieron la diferencia. Esa mierda estaba llena, familias enteras, ancianos, jóvenes, niños, había de todo.
-          Jueputa…
-          Sí. Ésa era mi primera película del ciclo y pensé que había llegado con tiempo de sobra pero no, ¡llegué apenas!
-          No, hermano…
-          Sí. Me arrimé entonces a hacer fila, y mientras pasaban los segundos, cada vez más gente aparecía a hacer fila, como si estuvieran regalando el elíxir de la eterna juventud o alguna mondá así. No, yo más azarado no hacía sino mirar la hora y la Adri nada que aparecía, pero no sabía si llamarla o qué porque igual ella dijo que venía rápido y no quería ser cansón, pero finalmente resolví mandarle un mensaje de texto. Le dije “Apúrate que hay una fila inmensa!”
-          Bien… Creo que estuvo bien.
-          Al rato me mandó un mensaje diciendo que acababa de salir de la casa, que ya venía, pero en ese instante nos hicieron entrar a la sala, era la 1:43pm. La llamé y le dije que yo la esperaba adentro, que yo le cuidaba puesto, y me dijo que listo, que ella me buscaba adentro.
-          Sí…
-          Imagínese que entramos al teatro y se llenó de la manera más inusitada, como si fueran a regalar acciones de Ecopetrol®. Me senté atrasito, como por el lado derecho y le cuidé el puesto a la Adri, pero con toda esa mano de gente no pude aguantarlo exitosamente, usted sabe cómo es esa mierda, detesto cuidar puestos... No, entonces llamé a la Adri, era la 1:46pm, le dije que no le pude cuidar puesto pero que mirara otro puesto y que nos encontráramos a la salida, me dijo que listo.
-          No, hermano…
-          Sí. Yo ahí sudando, mirando cómo se rebosaba de gente esa sala, y los segundos cada vez más eternos… Entraba y entraba gente y nada que ella aparecía… Y yo miraba a todas partes a ver dónde se podía hacer ella y cada vez menos puestos… Hasta que pasó lo que tenía que pasar. Se llenó y no dejaron entrar a nadie más. Cerraron esa hijueputa puerta y ya.
-          Noooo. Entonces ya me imagino lo que pasó.
-          Sí, güevón. Pensé en la vez que me tocó salirme de “Freaks”, y me dije que jamás, ni por el Hijueputa, me volvía a salir de una película por una vieja, y pensé firmemente en cumplirla.
-          ¿Y qué pasó con la Adri entonces? ¿Volvió a llamar?
-          Era la 1:56pm. Ya estaban apagando las luces, yo ya le había quitado al timbre del celular, cuando de repente esa mondá empieza a prender luces relampagueantes, ya sabe, el “timbre” silencioso…
-          Jajajaja, no…
-          Sí, le digo que sí. Me llamó, y yo no sabía si contestarle, ¿qué putas le iba a decir yo? Me desesperé y contesté. Dije “¿Aló?”, como si no supiera que era ella, y ella me dijo que acababa de llegar, que estaba abajo y que no la dejaban entrar que porque la sala estaba llena.
-          ¿Y usted qué le dijo?
-          Yo le dije que sí, que efectivamente estaba llena…
-          Jajajaja… ¡Qué patético!
-          Pasamos entonces a una pausa que se constituye en el ejemplo perfecto de lo que es un silencio incómodo. No sé cuántos segundos fueron, pero fueron eternos…
-          Jajajaja…
-          Finalmente ella, al darse cuenta de que yo no iba a moverme de allí, se echó a reír y dijo que se iba a devolver a la casa, entonces le dije que listo, que hablábamos otro día. Dijo que listo, y chao. Ya, eso fue todo…
-          No, parce, usted sí es mucho marica.
-          Colgué el celular y empezó la película. Bacana.
-          ¿Sí?
-          Sí, buena. Pero mire que a los veinte minutos la gente se empezó a salir, y por ahí cuando llevábamos una hora de película el teatro ya iba por la mitad.
-          Jajajajajaja… Qué gonorrea.
-          Imagínese. Maldito pueblo ignorante.
-          Le hubiera dicho a la Adri que se tomara un café y que volviera en media hora, jajajaja…
-          Ah, qué maricada. Y al final, un viejo todo rabioso se levantó manoteando con furia y exclamando que cómo así que el municipio estaba invirtiendo sus impuestos en esa basura, que cómo le hacen perder el tiempo… No. Ignorante y desagradecido, además.
-          Pobre viejito.
-          Qué gonorrea. Después de esto he visto “El Eclipse” y “Blow Up”, siempre yo solo y llegando una hora antes para coger buen puesto, y siempre es la misma mierda, primero lleno hasta las tetas, luego se desocupa mínimo hasta la mitad y luego el mismo anciano se pone a alegar.
-          Ahhh, ¿es que ha vuelto?
-          “Gratis hasta una puñalada”.
-          Pues sí. ¿Y entonces la Adri qué? ¿Ni más?
-          Pues primero pensé en no volver a llamarla, pues estaba lleno de vergüenza por todo esto y no sabía cómo disculpármele, cómo compensarla por la cuasiplantada. Pero antier, ya cuatro días después, me armé de coraje y pensé en llamarla a ver qué pasaba. La llamé y ni me contestó ni me devolvió la llamada.
-          Ay, parce.
-          Sí. Creo que me tocó olvidarme de la Adri.
-          Pues espere, puede que cuatro días no sean suficientes. De pronto en unos meses o años ella lo perdonará, jajajaja…
-          Ah, no sé, no importa, ya saldrá algo con alguien más, todo bien.
-          ¿Y qué va a pasar con su regla de no salirse de cine por ninguna vieja? Marica, le sugiero que se replantee eso porque nadie se le va a aguantar la afición.
-          Ahj, no sé, simplemente no volveré a cine con nadie, seguiré yendo solo. O no sé. Jueputa. Creo que yo no nací para vivir en sociedad. ¿Entonces qué? ¿No piensa hacer nada esta tarde?
-          No, nada… Parchar acá en la casa. ¿Usted qué es lo que va a ver?
-          “Solaris”. Si quiere caiga.
-          No. La verdad las películas de fútbol no me traman.
-          Sí, me imagino… Todo bien. Si acaso nos hablamos por la nochecita a ver dónde se hace el daño.
-          Hágale. Hablamos pues, ¡suerte!
-          Suerte.
2012

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